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1 Usa una pecera pequeña pero con aireador llena el fondo de canicas de vidrio o pon una red plástica, llena 15 cm de agua. 2 Coloca dos tres hembras bien panzonas y UN macho bien alargado aletudo y acosador. 3 Alimenta a estos peces UNICAMENTE con mozquitos y otros bichitos pequeños, o larvas que encontrarás en cualquier recipiente con agua que tengas en el jardín. 4 Dales Exactamente 10 horas de sueño. 5 De tanto que acosara el macho la hembra tira los huevos al fondo y el macho arroja su esperma encima. (las canicas o la red de fondo son para que no se coman sus huevos) 6 Cuando veas que la hembra ya no está gorda SACA a los padres. 7Espera dos o tres días con la pecerita en oscuridad y...Yupi! verás unos pequeños hilos negros pegados al cristal. (Eres abuela) 8 Deja 2 días mas a oscuras y despues les das de comer alimento liquido para alevines. O "agua verde" (busca la receta en internet) De zigoto a larva en 48 horas

Supongo que ya debería acostumbrarme a que cosas que en teoría deberían funcionar no lo hagan. Arriba y a la izquierda deberían aparecer dos vídeos mostrando el desarrollo embrionario del pez cebra, bichejo con el que trabajo en mi doctorado (por el momento).

El desarrollo de este animal es sorprendentemente rápido, lo que facilita mucho los estudios embriológicos, y el hecho de que sea totalmente transparente durante las primeras 24 horas (después empieza a formar las células pigmentadas que darán lugar al patrón a bandas que caracteriza a éste animal) lo convierte en ideal para las herramientas de visualización (como podeis comprobar vosotros en esos vídeos).


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Otra gran ventaja consiste en las técnicas genéticas disponibles. Estos huevos son susceptibles de ser microinyectados (RNA, antisense, morfolinos, proteínas, anticuerpos, drogas...) lo que permite estudiar los efectos en el desarrollo de la sustancia inyectada. En particular, el uso de morfolinos (análogos químicos a ácidos nucléicos pero de mayor estabilidad; su función es unirse a la secuencia complementaria en el mRNA del embrión y bloquear su expresión) permite abolir la expresión de genes de manera específica y más estable que un antisenseRNA microinyectado sin necesidad de generar transgénicos.

¿Podemos añadir algo más a esta maravilla? Pues sí. Existen colecciones extensas de mutantes (las líneas de albinos son particularmente útiles para visualizar el segundo día de desarrollo) y el genoma está siendo secuenciado (ya existe un borrador muy avanzado a disposición pública).

Por si fuera poco, se reproducen como moscas, de modo que es posible hacer tratamientos estadísticos a los experimentos.

La reproducción es muy fácil. Preparas un acuario o estanque con unos diez litros de agua y un fondo lleno de canicas o perlitas para que cubran el fondo del estanque o acuario. Una hembra adulta y cargada de huevecillos, con dos machos sanos y maduros. Los mantienes en este acuario durante dos o tres dias.

Los machos presionarán a la hembra a desovar y fecundaran los huevecillos que caerán entre las canicas para que no sean devorados por sus hambrientos padres. Cuando ésto ocurra deberás retirar con cuidado a los padres para no maltratar los huevecillos.

A los dos días encontrarás gran cantidad de alevines nadando torpemente, los cuales deberás alimentar con comida para alevines (artemias, infusorios, etc). Estos no necesitan demasiado cuidado, sólo debes dejarlos solos y tranquilos; y proveerles de alimento en cuanto se les acabe el saco vitelino.

El pez cebra o danio cebrado (Danio rerio o Brachydanio rerio) es un ciprínido emparentado con las carpas y los barbos, originario del sudeste asiático, de uso frecuente en acuarios así como para investigación científica.

Son peces alargados, fusiformes, con una única aleta dorsal, boca dirigida hacia arriba y un par de finas barbillas que son difíciles de ver salvo que el animal este parado. El color de fondo es dorado o plateado, sobre los flancos y longitudinalmente se presentan de 5 a 9 bandas de color azul oscuro que comienzan detrás del opérculo y llegan hasta el final del animal (incluyendo la cola), dándole un aspecto cebrado del que toma el nombre. El opérculo es azulado y la zona ventral de un tono blanquecino rosado. Alcanza 5 cm como talla máxima.

El pez cebra o danio cebrado (Danio rerio o Brachydanio rerio) es un ciprínido emparentado con las carpas y los barbos, originario del sudeste asiático, de uso frecuente en acuarios así como para investigación científica.

Son peces alargados, fusiformes, con una única aleta dorsal, boca dirigida hacia arriba y un par de finas barbillas que son difíciles de ver salvo que el animal este parado. El color de fondo es dorado o plateado, sobre los flancos y longitudinalmente se presentan de 5 a 9 bandas de color azul oscuro que comienzan detrás del opérculo y llegan hasta el final del animal (incluyendo la cola), dándole un aspecto cebrado del que toma el nombre. El opérculo es azulado y la zona ventral de un tono blanquecino rosado. Alcanza 5 cm como talla máxima.

El danio cebra es una de las especies más resistentes y es quizás el pez más fácil de criar entre los ovíparos. Al tener un temperamento pacífico, puede convivir con casi cualquier especie.

Es de nado rápido y bastante nervioso, lo cual aporta una gran animación a nuestro acuario.


Es especialmente apreciado por su homología genética con el hombre (compartimos con estos peces más del 80% del genoma) que permite que los resultados obtenidos de los fármacos probados en estos animales sean potencialmente extrapolables al ser humano.

Sus embriones son transparentes, algo que hace posible observar los efectos de estos medicamentos en sus órganos internos en formación.

Otra de las ventajas de este pez es su capacidad reproductiva -la hembra pone hasta 200 huevos- y rápido desarrollo -sus órganos se forman en sólo 24 horas-, gracias a los cuales se pueden realizar diferentes experimentos en una misma generación de animales, investigar la evolución de las patologías e identificar las causas de las enfermedades investigadas.

Este pez tropical posee también la cualidad de regenerar los órganos que le son parcialmente amputados, lo que amplia las capacidades de investigación en este campo que tiene como horizonte la recuperación de las lesiones medulares.

Su pequeño tamaño hace fácil su almacenaje, ya que caben hasta un centenar de animales en contenedores de un litro de agua, y su sencillo mantenimiento decantan finalmente a favor del pez cebra las preferencias de los científicos como animal de laboratorio en el siglo XXI.